
Cómo presentar esto, cómo decir que de niño mientras jugaba , mientras leía, él pues conoció a una gran persona .Este es basicamente un resumen de aquella impresión que César Vallejo, gran poeta peruano, le causó cuando pequeñó, que influyó desde entonces.
Y entonces él era un niño.
Un niño solo e ingenuo que venía de las aguas del Marañón.
Un tanto chaposo, un tanto callado, pero eso sí, bastante observador.
Tal vez fue el espíritu de reconocimiento. Ése que los escritores, los poetas, los bohemios con sensibilidad, sólo conocen; a través de los ojos, a través de la expresión, del aire taciturno o del callar con convicción.Para escuchar lo que del corazón del otro sale.
Era pues su primer año en la escuela.
Tal vez fue el espíritu de reconocimiento. Ése que los escritores, los poetas, los bohemios con sensibilidad, sólo conocen; a través de los ojos, a través de la expresión, del aire taciturno o del callar con convicción.Para escuchar lo que del corazón del otro sale.
Era pues su primer año en la escuela.
El inicio de toda una vida de conocimientos en el colegio San Juan, y él (Vallejo) su primer profesor, que luego poco a poco se convirtió en más, sin saberlo su mentor.
¿Y la primera impresión? No había nada, nada más que la extrañeza con la que concibió desde el principio a tal personaje. Y el detalle que lo cautivó, el detalle que hizo que sus ojos agudos de niño curiosos y ávidos reparasen en él .
“Estaba parado César Vallejo. Magro, cetrino, casi hierático, me pareció un árbol deshojado. Su traje era oscuro como su piel oscura. Por primera vez vi el intenso brillo de sus ojos cuando se inclinó a preguntarme, con una tierna atención, mi nombre”.
Desde ese momento un círculo casi imperceptible los ha unido, algo más que maestro-alumno, algo que iba de igual a igual ;no sabemos si Vallejo lo sintió, si quiso formar parte de su mundo siquiera, pero Alegría sí lo hizo, tan profunda era la conexión… En un momento vislumbró toda la onda pena, la gran tristeza, no pudo más, algo como él explica, sin explicación.
Algo que hizo que se conmoviera, y se puso pues en su lugar y sintió tal peso que para la corta edad fue como una revelación, triste sí, pero revelación al fin y al cabo.
Y no paso más que días en el colegio, pasó horas descubriendo, analizando a aquel que veía genial, grandioso, y que como él cuenta era un loco para los demás ...¿Qué más? no entendían , no sabían.
“Cuando lo ves, haces que esta vez sí cuente, que del reconocimiento no se vive, pero sí se aprende”
1 comentario:
Bueno qué decir...Me encanta la decoración del blog, bastante peculiar y específica y, pues, esta entrada me encantó más aún; y es que encontrar está información y publicarla es muy útil e interesante. Cuán importante es para un escritor estos encuetros, que tanto impactan y marcan su vida.
Hay que decirlo, buen blog-saben cuánto me cuesta,soy picón, pero hay que superar el orgullo-. :D
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