ESCRIBIR DISTINTO: DESDE EL ALMA

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Para Ciro Alegría, el indio era mucho más que un secular servidor,
¿Por qué?
Porque contaba con identidad,
Identidad que no amilanaba.

Era fuerte y era además sabio,
Sabio a su manera,
Sabio en una praxis de la naturaleza misma.

En cada letra les otorgaba sentido,
Y más que sentido, fondo.

¿Qué le otorga autonomía?,
¿Qué lo hace trascendente?

Él no utilizó al indio para servirse en sus historias, hizo de él un centro que ya de por sí era bastante.
A diferencia de Arguedas que contaba muchas veces desde un punto más objetivo y crítico la situación del indio, e incluso de Mato de Turner, quien nos daba una visión favorecedora, positiva de la raza buscando enaltecerla; para Ciro, ser indio era más.

Era costumbres,
Era conocimiento práctico,
Era el vivo fruto de la naturaleza.
Nunca fue contra sus tierras, que hacerlo era meterse contra ellos.
Nunca contra su honor, que era a su sentir, la finalidad intachable de su valor.

Escribir salía de la nada, y es que no era difícil,
Como serlo cuando los conoces que cuando los has vivido, cuando aquí en el alma profunda los has sentido.
Y que orgulloso se sentía de ser peruano, de tener parte de esa sangre que era tan manchada y grosera para otros.
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Recordar a Ciro Alegría, lo primero que se me viene a la mente: Indigenismo

Es bueno poder compartir no sólo ideas de un representante de esta corriente literaria, por tal motivo, leer este pequeño párrafo de Prada, nos traslada aún más a aquellos tiempos, para comprender mejor, la realidad y perspectiva de la realidad.

Bajo la República, ¿sufre menos el indio que bajo la dominación española? Si no existen corregimientos ni encomiendas, quedan los trabajos forzosos y el reclutamiento. Lo que hacemos sufrir basta para descargar sobre nosotros la execración de las personas humanas. Le conservamos en la ignorancia y la servidumbre, le envilecemos en el cuartel, le embrutecemos con el alcohol, le lanzamos a destrozarse en las guerras civiles y de tiempo en tiempo organizamos cacerías y matanzas como las de Amantani, Llave y Huanta.

Manuel Gonzáles Prada. Nuestros indios

De tendencia indigenista y uno de los máximos exponentes de la misma, Ciro Alegría sólo vive, siente y transmite lo que fue su pasado, niñez y adolescencia, como si fuera su presente en sus narraciones.

Con un gran contenido social y humano, el huamachucano, denuncia de una manera muy trabajada, por su particularidad en su técnica narrativa, generalmente en primera persona y con apariencia coloquial, las injusticias en relación a la tierra del indígena.

Pero, ¿Qué hay más allá de aquellos cuentos que poco conocemos de nuestro pasado? ¿Qué falta de interés continúa aún en nosotros por conocer un mundo que aún sigue vigente en el contexto actual?
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Él tenía apenas 22 años de edad.

Era Navidad, año 1931.
Ciro se dirigía, acompañado de Mariano Alcántara, un amigo contemporáneo suyo, al local del Partido Aprista,movimiento político y social que había surgido hacía pocos años para realizar grandes cambios estructurales y proponer la unión de los países hispanoamericanos contra el imperialismo de los Estados Unidos, en Trujillo para colaborar en el reparto de alimentos para los niños pobres.

Unas horas después
de dicha actividad, Ciro y Mariano bebían con otros compañeros el tradicional chocolate caliente de Nochebuena. En eso, al joven escritor le llamaron la atención los ojos de una bella mujer y la invitó a salir a pasear por la colindante Plaza de Armas de Trujillo. Eso le salvaría la vida.

Cuando faltaban unos minutos para la medianoche, un camión con soldados estacionó frente al local del partido. Los recién llegados portaban ametralladoras. Algunos se apostaron frente a la puerta. Un grupo de ellos penetró en el local haciendo disparos a diestra y siniestra. Hubo decenas de muertos. La mayoría de aquellos eran, por cierto, niños y amas de casa.

Por su parte, Mariano Alcántara, cansado de esperar a su amigo, se había echado a dormir bajo el escritorio de la oficina administrativa. Cuando entraron los soldados disparando, creyeron que una de sus ráfagas lo había liquidado.

En julio del año siguiente estallaría en esa misma ciudad una revolución que estaba destinada a ser el punto de partida de una formidable insurgencia social en el Perú. Es normal que el joven universitario Ciro Alegría participara en ella. Los rebeldes tomaron el cuartel de la ciudad y por una semana instalaron un gobierno popular. Sin embargo, las fuerzas armadas sitiaron Trujillo por aire, mar y tierra y, después de muchos desiguales combates, aplastaron la rebelión. Miles de trujillanos fueron fusilados sumariamente frente a los paredones de la antigua ciudad pre-hispánica de Chan Chan.

Ciro pudo ser uno de ellos, pero la muerte aún no lo tenía en sus listas. Luego de andar perseguido a saldo de mata, fue finalmente apresado. Unos tribunales marciales decidieron su ejecución. En la cárcel, esperó durante meses que se cumpliera la fatídica sentencia.

Alegría contó después de mucho tiempo que allí, entre sueños y en medio de las cuatro paredes carcelarias, había visto a Rosendo Maqui y a los diversos personajes de su épica novela “El mundo es ancho y ajeno”. “Me moría de ganas de salir de allí para escribirla”.-mencionó luego.

En la obra, publicada nueve años más tarde, los indios de una comunidad andina tienen que afrontar la invasión de sus tierras por el latifundista a quien protegen las fuerzas armadas y las leyes de la república. Sólo la naturaleza que les confiere misticismo y una tremenda resistencia ancestral harán que la comunidad india persevere en su lucha. Ganadora de un
premio internacional y publicada en 1941, esa novela significaría también el primer ingreso de la figura del indio en la literatura peruana.

Antes de que ella se publicara, los indios no habían sido considerados dignos de entrar en las páginas todavía coloniales de los autores peruanos.

El César Vallejo que yo he conocido - ¡Ciro Alegría !

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Cómo presentar esto, cómo decir que de niño mientras jugaba , mientras leía, él pues conoció a una gran persona .Este es basicamente un resumen de aquella impresión que César Vallejo, gran poeta peruano, le causó cuando pequeñó, que influyó desde entonces.


Y entonces él era un niño.

Un niño solo e ingenuo que venía de las aguas del Marañón.

Un tanto chaposo, un tanto callado, pero eso sí, bastante observador.
Tal vez fue el espíritu de reconocimiento. Ése que los escritores, los poetas, los bohemios con sensibilidad, sólo conocen; a través de los ojos, a través de la expresión, del aire taciturno o del callar con convicción.Para escuchar lo que del corazón del otro sale.
Era pues su primer año en la escuela.

El inicio de toda una vida de conocimientos en el colegio San Juan, y él (Vallejo) su primer profesor, que luego poco a poco se convirtió en más, sin saberlo su mentor.


¿Y la primera impresión? No había nada, nada más que la extrañeza con la que concibió desde el principio a tal personaje. Y el detalle que lo cautivó, el detalle que hizo que sus ojos agudos de niño curiosos y ávidos reparasen en él .


“Estaba parado César Vallejo. Magro, cetrino, casi hierático, me pareció un árbol deshojado. Su traje era oscuro como su piel oscura. Por primera vez vi el intenso brillo de sus ojos cuando se inclinó a preguntarme, con una tierna atención, mi nombre”.


Desde ese momento un círculo casi imperceptible los ha unido, algo más que maestro-alumno, algo que iba de igual a igual ;no sabemos si Vallejo lo sintió, si quiso formar parte de su mundo siquiera, pero Alegría sí lo hizo, tan profunda era la conexión… En un momento vislumbró toda la onda pena, la gran tristeza, no pudo más, algo como él explica, sin explicación.
Algo que hizo que se conmoviera, y se puso pues en su lugar y sintió tal peso que para la corta edad fue como una revelación, triste sí, pero revelación al fin y al cabo.


Y no paso más que días en el colegio, pasó horas descubriendo, analizando a aquel que veía genial, grandioso, y que como él cuenta era un loco para los demás ...¿Qué más? no entendían , no sabían.





“Cuando lo ves, haces que esta vez sí cuente, que del reconocimiento no se vive, pero sí se aprende”

Y, ¿QUÉ FUE DE CIRO?

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Con mucha suerte, con historias de cholos; aquellos lejanos cholos olvidados sabe Dios porqué, así como ellos vivió, pero con un destino muy diferente que alguna vez su padre idealizó él, el Ciro, llegó más allá. ¿A dónde llegó el Ciro?
“Un camino es solamente una cinta que marca la ruta…la siguen imperturbablemente y hayan…”. ¿Qué halló el Ciro?
Dejando de lado aquella profunda y marcada, para muchos, la señal que carcome a Latinoamérica: la del conocimiento.
Brotando como el gran Marañón que va en apariencia, pausadamente; pero con una fuerza interna, con un gran movimiento. Así, del Ciro, su sangre fluía con un alma grande y un corazón peruano frente a la realidad del indígena.
Sangre de escritor y poetisa que se adhieren al mismo de su abuelo; ya novelista, Don Teodoro Alegría, junto con aquella rebeldía de espíritu por la situación del indígena heredado de su padre, José Eliseo Alegría Lynch, quien hizo frente con Don Teodoro al casarse con la hija de un capataz de la hacienda donde vivían, Hermina Bazán Lynch.
El pequeño caserío de Quilca, con sus montañas en la sierra liberteña, donde la pureza de la naturaleza es cada vez más profunda allí, el Ciro, nació un 4 de noviembre de 1909. Siendo los mismos y únicos, testigos de toda aquella impresión y de la gran contemplación que el pequeño pudo tener de su alrededor.
Así el Ciro nace, así el Ciro vive y siente; y en el contexto de su ruta va descubriendo la realidad de la época, que tal vez aún sigue vigente pero oculta, y con ello, con todo sentimiento escribe, aflora y empieza a surgir aquel político, periodista y gran escritor peruano. Ciro Alegría Bazán.

LA RAZÓN

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Todo siempre tiene una razón.
Tenemos una razón para vivir. Una razón para estudiar. Una razón para ser quien somos. Muy aparte de los controles sociales y estereotipos que el mundo nos implanta, cada uno es libre e independiente de decidir su futuro.
Con ciertas excepciones, la mayoría es dueño y señor de lo que comúnmente conocemos como vida.

El motivo del presente blog es hipotetizar y crear circunstancias o razones por la cual dicho autor peruano (Ciro Alegría) se inspiró en su propia nación para materializar los pensamientos en letras, y, a la vez, echar una ojeada a lo valioso de su prosa indígena, dando un entretenido recorrido por su vida y aventura.